Ayer tuve una gran noticia. De pronto, uno de los mayores obstáculos, para aumentar la movilidad, desaparecía de la noche a la mañana. Fue una de esas ocasiones en que sucede algo tan extraño que ocurra, que ni siquiera te has parado un momento a imaginarlo (pocas veces a mi mente voladora se le escapa algún sueño).
Sin embargo, así fue. El Gobierno estaba a punto de aprobar la Ley Omnibus, para la libre prestación de servicios.
Esta nueva norma afecta y modifica 47 Leyes y 116 Decretos Leyes concernientes a diversos campos del sector servicios, entre los cuales se encuentra la liberación del servicio de arrendamiento de vehículos sin conductor.
Y digo esto porque hasta ahora, para obtener la autorización correspondiente a esta actividad existía la obligación de contar con una flota de diez coches, un local, etc.
Esto era algo que entorpecía enormemente la en marcha de un alquiler de coches adaptados para personas en silla de ruedas, debido a que implicaba un desembolso demasiado serio como para emprender una innovadora idea que requiere un periodo experimental.
A partir de ahora, se nos levanta la barrera para afrontar esta fase piloto que nos ayudará a tomar el pulso de una demanda oculta del mercado que nos esforzaremos por descubrir.
Sin duda, ha significado un fuerte empujón, aunque no ha sido el único. Para mi ha sido el tercero del año.























Muy buena noticia ¿no?