El reto al que nos enfrentamos hoy para revolucionar el sistema tecnoeconómico energético conllevará una revolución comparable al de la revolución industrial en el siglo XVIII, la revolución del petróleo a principios del siglo XX, o la llegada de las nuevas Tecnologías de la Información y Telecomunicaciones a partir de los años 70. Una revolución de esta importancia requiere de un salto en las tecnologías, modelos de negocio y sistema de actores que, sin lugar a dudas, tendrá un enorme impacto en el panorama económico.
Esta revolución ya está en marcha, en España las renovables ya significan un 25% de la producción eléctrica, y a nivel europeo iniciativas como el Paquete de Energía y Clima marcaban ya desde el 2007 unas ambiciosas directrices en cuanto a objetivos de reducción de emisiones (20% de reducción en 2020 respecto a los niveles de1990), cuota de renovables (llegar a un 20% del mix energético para 2020) y eficiencia energética (incrementar un 20% la eficiencia energética para 2020). Por otra parte, y desde el 2004, el Plan de Acción de Tecnologías Ambientales (Environmental Technologies Plan, ETAP) busca potenciar la competitividad de la industria europea en eco-innovación y tecnologías ambientales.
Sin embargo, todos estos elementos pueden no ser suficientes para lograr el liderazgo del sector energético nacional y europeo. Se han articulado potentes medidas de regulación del mercado de emisiones de carbono o sistemas de primas pero la actual apuesta por la I+D+i puede no ser suficiente. Se deben poner en marcha ambiciosos programas de I+D+i europeos que desarrollen las nuevas soluciones tecnológicas necesarias.
La I+D+i en España y Europa
España cuenta con empresas líderes a nivel global en el sector de la Energía. Al mismo tiempo, existen agentes científico-tecnológicos como el CIEMAT (Centros de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas del Estado) y ciertos Centros Tecnológicos especializados en tecnologías energéticas y medioambientales.
Sin embargo, los retos tecnológicos de esta revolución son realmente exigentes: proyectos como el green car, smart grids, smart cities, las energías eólicas marinas, el secuestro y captura de C02... requieren de largos programas de investigación y desarrollo y la puesta en marcha de proyectos de demostración de una gran dimensión. La ordenación territorial de España puede representar, si no se coordinan bien los esfuerzos, una dificultad añadida para materializar estos esfuerzos. Los programas de I+D+i de las diferentes comunidades autónomas carecen de la suficiente ambición para poder afrontar estos grandes desafíos tecnológicos e incluso el Plan Nacional de I+D+i puede no tener las características ni el tamaño necesarios para desarrollar las tecnologías y sistemas necesarios.
La solución podría estar en Europa. El SET Plan (Strategic Energy Tecnology Plan) ha sido concebido para acelerar el desarrollo y despliegue de tecnologías de bajo carbono competitivas en precios. El plan incluye medidas para la planificación, implementación, recursos y cooperación internacional en el campo de las tecnologías energéticas con el objetivo de crear una economía europea baja en carbono. La última convocatoria pretende invertir 50 miles de millones de euros más para las tecnologías limpias y levantar una inversión pública y privada en tecnologías bajas en carbono y renovables de 8 miles de millones de euros al año durante los próximos 10 años (hoy se invierten 3 billones, lo que significa un incremento de 50 miles de millones de euros). El Plan SET tiene una aproximación a la I+D mucho más orientada al mercado, más focalizada, en busca del liderazgo de la industria europea.
Si bien parece que sólo a nivel europeo se podrá competir en el escenario global, los movimientos de otros países pueden hacer pequeña la apuesta europea. En EEUU han activado todos los resortes para recuperar el liderazgo energético. Aunque parten rezagados no podemos subestimar la capacidad americana, especialmente relevante cuando se refiere a los grandes desafíos. El gobierno de EEUU ha emprendido una carrera por la I+D+i en energías limpias que compara con programas históricos como el Plan Marshall, el Proyecto Apollo o el Plan Manhattan. En este sentido, el gobierno de EEUU ha creado la agencia ARPA-E (Advanced Research Projects Agency in Energy), buscando emular una agencia de un éxito sin precedentes: DARPA, Defense Advanced Research Projects Agency. DARPA ha sido nada más y nada menos que la protagonista de gran parte del desarrollo de los protocolos de Internet. La historia avala a los EEUU en la puesta en marcha de grandes proyectos de I+D+i: Bell Labs, Xerox, IBM...
Sin embargo, es posible que el mayor competidor para las empresas europeas no sea EEUU, sino los tigres asiáticos. Los gobiernos de China, Japón y Corea del Sur están ejecutando agresivas inversiones en programas de I+D en tecnologías limpias, capacidad de producción, clusters de innovación e infraestructuras a la vez que potenciar los mercados domésticos. Esta importante apuesta les puede permitir generar ventajas de "primer entrante" claves para ganar una ventaja competitiva a nivel global. En la siguiente figura, tomada de Issues In Science and Technology Online, se puede observar como estas inversiones superan de forma relevante a EEUU (inversiones públicas para los próximos cinco años).
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Y en la siguiente figura se pueden observar las inversiones en I+D públicas para el 2008 en Corea del Sur, Japón y Estados Unidos. El SET Plan realizó una inversión de 2,38 miles de millones de euros (billions), aproximadamente 3,14 miles de millones de dólares. ¿Estaría Europa quedándose atrás?

España y Europa: ¿una apuesta insuficiente?
Tras este somero análisis cabe preguntarse si España y Europa se están posicionando adecuadamente para competir en este contexto. Éstos son algunos elementos que deberían tenerse en cuenta en relación a la I+D+i europea en materia de Clean Technologies:
- Es necesario desarrollar mecanismos de apoyo a lo largo de toda la cadena de desarrollo, desde la investigación hasta la comercialización y la demostración. La gran dimensión de los proyectos y la existencia de fallos de mercado hace que sea crucial el apoyo público a los grandes proyectos de demostración. Estos proyectos en algunos casos exceden, en gran medida, las posibilidades de atacarlos desde una perspectiva regional o incluso nacional, lo que invita a apostar por proyectos europeos de demostración de gran envergadura.
- Dada la complejidad tecnológica del reto, se debe plantear una aproximación de relativa neutralidad tecnológica. No se debe apostar por un solo ganador ni por una sola tecnología sino desarrollar el pool tecnológico que constituya el nuevo sistema. Hoy no conocemos las tecnologías limpias vencedoras. Hay que fomentar una aproximación a la I+D+i bottom-up tal y como hizo DARPA hace 50 años, creando equipos multidisciplinares que impliquen a industria y academia, apoyando una amplia variedad de proyectos y evitando una orientación top-down, o incluso politizada, que apueste por ciertas modas, tendencias o cercanías.
- Son vitales programas que permitan proyectos plurianuales y que cuenten con una financiación estable, que permita el desarrollo del paquete de tecnologías.
- Puede ser necesario el desarrollo de una importante Corporación Tecnológica Energética a nivel nacional o incluso europeo que incorpore toda la cadena de desarrollo tecnológico, desde la investigación hasta la demostración. Esta corporación debería tener un enfoque de innovación abierta, generando una comunidad de investigaciones, identificando tecnologías, realizando la coordinación de los programas nacionales y de laboratorios de I+D dispersos, buscando la cooperación institucional y el contacto con la industria (como en su día lo fueron los Bell Labs). En EEUU, algunos autores ya invitan a la creación de una Corporación Tecnológica más ambiciosa aún que ARPA-E.
- Por último, es muy importante el papel de los gobiernos en la generación de una demanda temprana innovadora. Las empresas necesitan encontrar un mercado doméstico en el que demostrar sus capacidades tecnológicas.
Parece por lo tanto que debemos acelerar el paso y, sobre todo, unir fuerzas. España y Europa deben afrontar este gran reto en coordinación de todos sus agentes. Nos enfrentamos probablemente a uno de los mayores retos de la historia moderna de la humanidad, nada menos que generar una nueva economía basada en tecnologías que no resulten devastadoras para el planeta, una economía verde. La competencia internacional en el ámbito de la I+D+i por ser líder en este nuevo mundo no tiene precedentes.
(Imagen de portada Creative Commons gracias a Jenny Downing vía Flickr)




















Hoy mismo leo el artículo America's Green Innovation Problem en BusinessWeek (http://www.businessweek.com/innovate/content/apr2010/id20100420_110955.htm), en el que se expone como América (EEUU) está perdiendo la batalla en la Economía Verde a favor de China principalmente. El Gobierno chino está aplicando políticas muy agresivas para atraer inversión extranjera y lograr que empresas líderes globales se establezcan en China para realizar sus actividades de alto valor añadido e I+D. Medidas como levantar la mano con el robo de la propiedad intelectual, obligar a establecerse para acceder a los mercados locales, manipulación del valor de su moneda y el subsidio de las exportaciones de productos "verdes".
Y lo están logrando. La globalización de la innovación es ya un hecho, y en el caso de la Green Economy una realidad consumada que hace que países como EEUU sean uno de los rezagados... Europa y EEUU deben moverse rápido si no quieren quedarse mucho más atrás...